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LA VIOLENCIA HACIA EL GÉNERO MASCULINO POR SUS PAREJAS

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MalMuy bien 

UN PADECIMIENTO DEL QUE NO SE HABLA MUCHO, PERO EXISTE: LA VIOLENCIA HACIA EL GÉNERO MASCULINO POR SUS PAREJAS

 

 

Con este ensayo de violencia hacia el género masculino se pretende dar a conocer de la existencia de la violencia hacia los hombres por sus parejas, ya sea en una relación hombre-mujer o en una de hombre-hombre. Se sabe que por su incidencia baja y por un trasfondo cultural, no hay muchos estudios realizados y tampoco se les da  la importancia aunque exista, para empezar a mostrar un panorama general están los datos del Centro de Atención a la Violencia lntrafamiliar (CAVI) en México, que pertenece a la Procuraduría de Justicia del D.F. y el cual “informa que de los años 1990 a 1997 se atendió un promedio de 709 casos diarios de violencia doméstica, la gran mayoría de las víctimas fueron mujeres. No obstante, al menos en el primer semestre de 1997, una de cada 10 víctimas era varón” (Trujano et al, 2002:13). Otro dato relevante es el que según Salazar (2011) y que da el DIF nacional y el cual en este año “reportó que sólo el dos por ciento de los hombres mexicanos en el país levanta una denuncia en contra de su mujer por maltrato”. Aun todavía no hay datos de estudios de violencia en parejas homosexuales de hombre-hombre sin embargo se sabe que esta existe, se ha sabido de muchos casos donde en hombres homosexuales se da también la violencia física, psicológica, sexual o económica.

 

Ante la poca aceptación de la existencia de esta problemática, es por eso que se pretende mostrar mediante este ensayo la magnitud del problema y el cual va dirigido hacia la prevención, detección y atención de la violencia masculina por sus parejas ya que no existe ningún centro e institución  especializados en la Republica Mexicana que brinden atención, porque en la actualidad se tiene todavía presente el paradigma de que la violencia se presenta solo hacia la mujer y que no puede presentarse viceversa  o en los casos de parejas homosexuales. Esto se da debido también a que no es común que los hombres admitan o expresen que son víctimas de violencia por parte de sus parejas, sin embargo el problema es real y requiere atención que mas que informativa sea educativa, y se propone que sea desde en el ámbito de la Educación para la Salud, porque es un problema de salud pública que toca aspectos biológicos, psicológicos y socio-culturales.

Desarrollo

La violencia se define como “el uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o afectivo, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones” (OMS, 2002).

Actualmente la violencia hacia los hombres se presenta con frecuencia en todas sus variantes y sigue siendo un problema ignorado por la sociedad y por algunas instituciones pues aún se sigue pensando que es solamente el hombre quien violenta a la mujer y no se visualiza la idea de que el hombre, cada vez con mayor incidencia, es violentado por su pareja, sea esta hombre o mujer, ya sea de forma física, psicológica, sexual o económicamente. Últimamente se ha visto que la violencia hacia el género masculino se empieza a reconocer aunque poco, pero no así sus acciones.

Según Trujano (et al 2002:13), nos muestra un panorama en donde se han hecho estudios más precisos de la violencia hacia el hombre, pero solo de mujeres y menciona que:

En Estados Unidos existen más estudios, especialmente en el Estado de Washington, y muestran cómo las mujeres también pueden ejercer violencia física hacia los varones, por lo que los autores se han propuesto denunciar el hecho y al mismo tiempo, desmitificar la percepción del género femenino como no violento: de acuerdo a la Encuesta Nacional de la Violencia hacia la Mujer del Departamento de Justicia de Estados Unidos, se estima que cada año 1,510,445 mujeres y 834,732 hombres son víctimas de violencia física por su pareja. Cada 37.8 segundos un hombre es maltratado, mientras que cada 20.9 segundos lo es una mujer. Estos datos incluyen a 42,824 mujeres y 25,473 hombres provenientes de Washington. De estos, 2,754 hombres fueron amenazados con un cuchillo, y 11, 01 6 hombres fueron golpeados con un objeto. Se encontró una tendencia menos violenta contra las mujeres ya que los varones fueron además pateados y mordidos, sin desechar el ser amenazados con armas, arrancarles el cabello, intentar ahogarlos, etc.

 

Se sabe que la violencia siempre ha existido en la mujer y en el hombre y en todas las épocas, culturas y ámbitos, pero hoy día es un acto que se debe de presentar inaceptable pues su objetivo solo es el de denigrar, agredir, hacer menos al otro; pero no solo como género masculino, si no que le priva como individuo con derechos. Antes que nada hay que mencionar que hasta ahora el termino violencia de género solo se reconoce del hombre hacia la mujer, todavía no hay un término utilizado para la violencia de una mujer hacia un hombre o de un hombre hacia otro hombre, por lo que aquí lo mencionamos como violencia hacia el género masculino, y pudiéndose clasificar en México según la pagina gay Anodis como violencia intrafamiliar por ejemplo, “en el terreno de legal, la Ley de asistencia y Prevención de la Violencia Intrafamiliar para el Distrito Federal promulgada en 1996, reconoce la protección en contra de la violencia intrafamiliar en las relaciones “de hecho”, incluidas desde luego a las conformadas por homosexuales y lesbianas” (Anodis, 2008). Es decir la mayoría de las acciones de prevención, detección y atención a la violencia están siempre más encaminadas hacia las mujeres heterosexuales, pero eso no quiere decir que en los hombres homosexuales no exista, además queda demostrado que por falta de estudios estadísticos y contundentes se haga más difícil exponer la problemática.

Mientras tanto, la violencia hacia la pareja hoy día también ya se reconoce, la cual  tiene como características que “además de las agresiones físicas, como los golpes o las patadas, este tipo de violencia comprende las relaciones sexuales forzadas y otras formas de coacción sexual, los malos tratos psíquicos, como la intimidación y la humillación, y los comportamientos controladores, como aislar a una persona de su familia y amigos o restringir su acceso a la información y la asistencia” (OMS, 2002). Hay que reconocer que la dinámica de la pareja también es importante en el tema, pues un hombre con un comportamiento excesivamente sumiso más una mujer celosa y dominante, puede dar como resultado un posterior foco de comportamiento agresivo, lo cual no conlleva necesariamente al maltrato, sino que la mujer se comporta de esa manera porque el hombre lo permite y es la manera con la que desarrolla la relación. Lo mismo ocurriría  en las relaciones homosexuales en donde existe un hombre muy sumiso incapaz de detectar la violencia con un hombre posesivo celoso, posesivo y dominante, hay que aclarar que esto es mera suposición, como lo demuestra el estudio Greenwood el altri, realizado en el 2002, realizado en el 2002 a un total de 3.700 hombres homosexuales estadunidenses, revelo de dos de cada cinco encuestados habían sufrido algún tipo de maltrato físico en sus relaciones de pareja” (Anodis, 2007).

Para comprender mejor la dimensión del problema hay que plantearse que la vida de los hombres está influenciada por las normas y códigos de las identidades de género de nuestra cultura, y que según Garda citado por González (2001:99), estas mismas están relacionadas con el mantenimiento de muchos patrones implícitos de masculinidad la cual conlleva a que hayan “restricciones hacia ellos mismos y a una contención para expresar sus sentimientos y emociones, en tanto esto se considera una señal de debilidad y de inferioridad relacionada con lo típicamente femenino”.

Mientras que la violencia está relacionada con los roles de género y en los hombres se da debido a que muchos fueron entrenados para resistir, hacer uso y abuso de sus capacidades bajo una coraza corporal, lo grave del asunto es que el tema se desconoce pues a diferencia de varias mujeres, la mayoría de los hombres víctimas de violencia callan y no se lo cuestionan, en tanto otros callan por las presiones sociales, que contribuyen a la resistencia y a pedir ayuda, lo que les supone fragilidad y debilidad. Se puede decir que este tipo de hombres tienen dificultades para sufrir derrotas y reconocer el dolor; aceptar la tristeza y la soledad con lo que denotan que es difícil cambiar las formas tradicionales de masculinidad, que empobrecen las vidas de los hombres y resultan opresivas para las mujeres. Por otra parte el abuso femenino o masculino contra el hombre en la relación de pareja, es comúnmente a través de la agresividad pasiva: comentarios, desplantes, devaluación, ofensas.

Una de las causas por las que el hombre no acepta que es víctima de maltrato por su pareja es el machismo generalizado en nuestra sociedad, el cual en gran parte es creado por la mujer como madre en la forma de educar a los hijos. Los factores de origen para este tipo de abusos son muchos; bien sean los relacionados con la niñez o los culturales, donde la mujer piensa que su independencia y el poder que ha logrado en la sociedad le permiten actuar de manera violenta con los hombres. Y en las relaciones homosexuales, por parte del hombre violentado porque cree que es un ideal de pareja protectora el hombre agresivo y violento como forma de masculinidad y entonces este toma el rol de la sumisión, mientras que por parte del hombre que violenta, es una forma de mostrar su virilidad y al cuestionársela intenta demostrarla mediante actos violentos.

Cabe mencionar que la problemática puede ser enfocada desde distintas aristas: desde la desigualdad social entre los géneros en cuánto al ejercicio del poder, posturas machistas y feministas, autoritarismo. Hoy día el hombre está siendo desplazado del lugar de proveedor de los bienes de la familia y al disminuir su salario o quedar sin trabajo, aparece una situación que daña su autoestima y aumenta la agresión del grupo familiar hacia él. Según Santa Cruz (2007) menciona que “por lo general tanto los que maltratan como los maltratados sufren problemas de angustia, tensión, pena, rabia y desesperación, teniendo a veces síntomas físicos que muestran lo mal que se sienten psicológicamente por vivir en una relación de pareja violenta”.

Sin embargo nada justifica la aparición de la violencia de las mujeres u hombres en pareja con hombres en ninguna de sus formas y es por eso que se pretende hacer conciencia de la exposición de este tema que prácticamente también ha sido delegado como tabú, en el que se sabe que existe y está presente pero no se encaminan acciones educativas necesarias para detener el problema de raíz.

Conclusión

Finalmente se puede decir a manera de resumen que lo que sí es determinante es que la violencia ejercida de las mujeres u hombres hacia las parejas hombres también es parte de la desigualdad. La violencia no debe de ser expresada dentro de los dos géneros en tanto que esta misma hace que hombres y mujeres seamos desiguales y no equitativos. En la sociedad, familia y pareja en la que el hombre es violentando, no existe un desarrollo real y un fortalecimiento de la cultura basada en la equidad y el respeto.

También hay que hacer un llamado a las organizaciones encargadas de llevar a cabo programas que van dirigidos hacia la prevención de la violencia, como el DIF (Desarrollo Integral de la Familia, CORIAC (Colectivo de Hombres por Relaciones Igualitarias de México), CENSIDA (Centro Nacional para la prevención y el control del VIH/SIDA), el Centro de atención a la violencia intrafamiliar (CAVI), CODESEX (Colectivo de Mujeres y Hombres por los Derechos Sexuales), entre otras, las cuales son las encargadas atender los casos de violencia en hombres por sus parejas, pero aclarando que hasta ahora en México no existe alguna organización especializada. Y de la cual se reconoce que en estas organizaciones no existe algún programa encaminado en la violencia masculina ya sea de mujer u hombre, para que de esa manera  se resuelva el problema de inicio y no se le da la salida más fácil. Ante este acontecimiento existe la necesidad de atender la violencia hacia el género masculino y prevenir que el problema aumente y el propósito debe ser el de trabajar con los hombres y mujeres, previniendo, detectando y atendiendo a los hombres víctimas de violencia por sus parejas, para propiciar una cultura de equidad lo cual coadyuvará a eliminar los muchos rezagos que hay en nuestra forma de convivencia tanto a nivel de pareja, familiar y social con acciones encaminadas a la prevención, detección y atención de la violencia hacia los hombres mediante programas de Educación para la Salud.

 

Referencias bibliográficas

1-    González, G. y Fernández de Juan, T. (2010). Género y maltrato: violencia de pareja en los jóvenes de Baja California. Estudios Fronterizos, vol. 11, núm. 22, julio-diciembre. Universidad Autónoma de Baja California. México. pp. 97-128.

2-    Informe mundial sobre la violencia y la salud. (2002). Organización Panamericana de la Salud. Washington, D.C.

3-    Salazar, E. (2011). Aumenta violencia contra hombres en México. Recuperado el 29 de mayo de 2011, de Esmas en: http://www.esmas.com/noticierostelevisa/mexico/604409.html

4-    Santa Cruz, X. (2007). Violencia en la pareja. Recuperado el 27 de mayo de 2011, de Ecovisiones en: http://www.ecovisiones.cl/informacion/violenciaenlapareja.htm

5-    Trujano, R. et al. (2002). Violencia hacia el varón. Psiquis. México. pp. 5-19.

Anodis. (2007). Los gays, víctimas de la violencia en pareja. Recuperado el 29 de mayo de 2011, de Anodis en: http://anodis.com/nota/8953.asp

 

 

 

 

 

Última actualización el Lunes 30 de Mayo de 2011 17:11  

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