
El ano es una entrada estrecha, es un esfínter muscular y tiende a ofrecer resistencia, que esta acostumbrado a la expulsión y no introducción, por lo que la persona debe de estar completamente relajada y segura de lo que hace.
.A diferencia de la vagina, el recto no se lubrica, por lo que se debe lubricante de preferencia a base de agua para no ocasionar dolor.
Para que todo sea placer y si eres activo, y quieres que tu pareja no le duela por el contrario, lo lleves a las estrellas, lubrica un dedo, estimula la zona anal, acariciándola hasta que consigas una cierta excitación y relajación. También puedes utilizar la lengua para la excitación lo que se llama el BESO NEGRO, esto excita mucho a ambas partes y relaja mucho a la pareja pasiva. No intentes penetrar con el dedo a la primera, frota un poco con la yema hasta que notes que la entrada se dilata y deja de mostrar resistencia. Vuelve a lubricar tu dedo e introdúcelo poco a poco.

Continúa estimulando a tu pareja con besos, pellizcando sus pezones o tocando sus genitales. Con movimientos rítmicos mételo y sácalo varias veces, con la velocidad y fuerza que vaya solicitando tu pareja. Cuando el ano se haya acostumbrado a está actividad pasa a introducir dos dedos y repite el proceso.
Ahora introduce poco a poco el pene, no sin antes lubricar bien la zona, para ello coloquense de costado detrás de la pareja, el cual tiene que replegar las rodillas. Introduce un poco el pene y deja que sea tu pareja la que poco a poco vaya empujando hasta hacerse con el pene dentro, luego espera un poco hasta que el ano se acostumbre de tamaño, o sea no te muevas y luego muevete lentamente. A medida que aumenta la excitación aumenta la introducción del pene hasta que resulte completa.
Una vez que domines el coito anal de costado puedes pasar a hacerlo el penetrado en la cama y el que penetra de pie en el suelo. Más adelante puedes pasar a hacerlo a 4 patas o como gustes.








